El ser humano deja huella por donde pasa, eso es un hecho, pero lo que a veces plantea más dificultad es seguir este rastro. Con todo, hay una huella que en muchos casos es ignorada, se trata de la escritura.
El ser humano plasma en la escritura no solo lo que es sino también su pasado, presente y futuro con todo lo que conlleva. Sus temores, sus secretos, sus complejos, sus disfraces, su realidad del día a día, todo queda grabado a través de los signos caligráficos.
Siendo así, la información que puede transmitir una carta es de inmenso valor cuando la persona en cuestión es objeto de una investigación profesional.
Los grafólogos podemos descifrar esta información de varias maneras. Una de las técnicas es la basada en la psicología emocional. Por ejemplo, si un objeto en particular, pongamos por caso unas tijeras, participa en un accidente lamentable o en una agresión, tras el incidente, la simple mención de estas en una conversación va a provocar en la víctima una reacción emocional inconsciente de tipo defensivo. Puede que la persona sufra un sobresalto, se le erice el vello o mire repentinamente para otro lado sin saber por qué. Esto es lo que en grafología llamamos palabras-estímulo.
Con la escritura sucede de la misma manera. Un caso muy ilustrativo es el acaecido, tiempo atrás, en Buenos Aires. Resulta que en las oficinas de una entidad bancaria se produjo un robo. Los ladrones actuaron de noche, rompieron el cristal de una puerta y forzaron una caja fuerte. Consiguieron llevarse un buen botín y escapar sin ser identificados por nadie.
Tras el robo la policía basaba sus pesquisas en las pocas pruebas con que contaban, pero ya tenían datos suficientes para sospechar de que tal y como habían accedido a las dependencias los ladrones, era muy probable, de que se tratara de empleados de la misma entidad que conocieran muy bien los sistemas de seguridad y la distribución de cada planta del edificio.
Entre los rastros se hallaba el cristal roto, la caja forzada y restos de barro rojo que habían dejado los neumáticos del coche en el que habían huido. Este barro fue analizado por la policía hasta localizar exactamente el lugar al que pertenecía; una zona forestal no muy lejos de allí.
Entre una plantilla tan grande como la que trabajaba en este edificio resultaba complicado cerrar el círculo hasta dar con los responsables del robo. Pero la policía solicitó los servicios de un grafólogo para que colaborara con ellos. Así que, contando con las leyes de la grafología emocional, el grafólogo decidió hacer un dictado a todos los empleados del edificio de oficinas. En este, incluiría palabras clave ante las cuales los implicados habrían de reaccionar inconscientemente al escribir.
El dictado, mencionado en forma resumida y aproximada, decía lo siguiente:
El día 8 de Enero de 1985 (fecha del suceso) fui con mi familia y unos amigos de acampada a montes verdes(zona forestal).Pero el día se puso feo, llovió y nos llenamos de barro rojo. Cuando llegué a mi casa a las 2:00 a.m. (hora del robo) resbalé y rompí el cristal de la puerta del salón.
Se recogieron multitud de muestras y curiosamente, había tres individuos que presentaban cambios muy similares así como ostensibles en las palabras estímulo insertadas en el texto. Cuando estos tres empleados fueron interrogados insistentemente por la policía terminaron confesando el robo. Su yo inconsciente los había delatado.
Las palabras estímulo pueden ser clave para desvelar muchas incógnitas. A veces, y siempre en claro contraste con la línea general de la escritura, se presentan en forma de aumentos bruscos de tamaño, otras en disminuciones bruscas o cambios de inclinación muy radicales en palabras concretas.
Cuando una persona guarda algún secreto de relevancia, engaña a su cónyuge o hace cualquier tipo de omisión a fin de encubrirse, manifiesta cambios en su escritura que no aparecerán tiempo antes del suceso o la aventura que pretenda ocultar. Por ello, el analizar el antes y el después cronológicamente resulta crucial para dar con la verdad.
Pero también hay que dejar claro que un grafólogo no puede analizar una carta si no es bajo el consentimiento del autor del manuscrito en cuestión.
Se pueden estudiar los cambios que una persona efectúa en su personalidad a lo largo de un periodo de tiempo. Así, la información que se desprenda del informe podría ser relacionada con las pruebas adquiridas por el investigador para unir los cabos sueltos de la investigación. Este tipo de informes son los llamados informes cronológicos de investigación.
Al igual que sucede con las diferentes modalidades de informe que se plasman en esta página web ofrecemos la posibilidad de solicitar una muestra gratuita sin compromiso. En el encabezado verá las direcciones de correo.|
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